¿PATENTAN LAS UNIVERSIDADES EN TECNOLOGÍAS PRÓXIMAS A LAS DE OTRAS INSTITUCIONES?

Joaquín M. Azagra-Caro, Alfredo Yegros-Yegros
Instituto de Gestión de la Innovación y el Conocimiento (INGENIO), CSIC-UPV

Objetivos
La importancia de discernir si el auge de las patentes universitarias puede contribuir a la transferencia tecnológica de la universidad a su entorno motiva estas tres preguntas: ¿En qué tecnologías se están acortando distancias entre ambas? ¿Pueden las regiones reducir la distancia en todas las tecnologías? ¿Varía la respuesta a las anteriores cuestiones en función de que se trate de patentes nacionales o internacionales?

Metodología
Se seleccionaron todos los documentos de patente solicitados por residentes españoles durante el período 1986-2001, utilizando como fuente la base de datos de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).
Un total de 25.239 registros fueron descargados y clasificados en función de si, al menos, uno de los solicitantes era una universidad española. El total de registros dio lugar a dos subconjuntos, uno de 1.491 patentes universitarias y otro de 23.748 patentes de otras instituciones.

La base de datos incluía un campo que permitió distribuir cada uno de los documentos de patente de los dos subconjuntos anteriores por secciones de la Clasificación Internacional de Patentes (CIP), permitiendo el posterior cálculo de la distancia tecnológica (DT) entre universidades y resto de instituciones.
La DT de la sección i se define como el número de secciones de patente universitarias de la sección i, relativo al total de secciones de patentes universitarias, menos el número de secciones de patente de otras instituciones de la sección i, relativo al total de secciones de patente de otras instituciones, siguiendo la fórmula:

Donde DT es la distancia tecnológica, i es la sección de la CIP y s el número de secciones; u representa a las universidades y o a otras instituciones. Existen ocho secciones en la CIP, de la A a la H, por lo tanto pueden ser definidas ocho DT distintas, una por cada sección.


Los valores obtenidos con la fórmula pueden ser tanto positivos como negativos. Los valores positivos indican que, para una determinada sección de la CIP, son las universidades quienes tienen mayor proporción de patentes con respecto al resto de instituciones. Los valores negativos indican la situación contraria.
La base de datos incluye sendos campos que, debidamente tratados, permiten distribuir la DT por años y comunidades autónomas.

Resultados
Para las patentes nacionales, la DT es positiva, es decir, a favor de las universidades, en tecnologías de base científica como, las secciones C (Química; metalurgia) y G (Física). En una más, la sección H (Electricidad), la DT es próxima a cero. En otras tecnologías, la DT es negativa, es decir, favorece al resto de instituciones: en menor medida en tecnologías para sectores dominados por los proveedores, como las secciones A (Necesidades corrientes de la vida), D (Textiles; papel) y E (Construcciones fijas); y en mayor medida en tecnologías para sectores intensivos en producción, como las secciones F (Mecánica; iluminación; calefacción; armamento; voladura) y, sobre todo, B (Técnicas industriales diversas; transportes).

La DT ha aumentado o apenas ha disminuido en las dos tecnologías de base científica con DT positiva: C (Química; metalurgia) y G (Física). Se ha reducido ligeramente en tecnologías para sectores intensivos en producción: F (Mecánica; iluminación; calefacción; armamento; voladura) y B (Técnicas industriales diversas; transportes). Lo ha hecho, en mayor medida, en dos tecnologías para sectores dominados por los proveedores: A (Necesidades corrientes de la vida) y D (Textiles; papel). Por lo tanto, para las patentes nacionales, la contestación a la primera pregunta ("¿En qué tecnologías se están acortando distancias entre ambas?") es que se detecta un acercamiento en la mayoría de tecnologías, pero siguiendo patrones de cambio lento y sólo significativo en algunas tecnologías para sectores dominados por los proveedores.

Por comunidades autónomas, la jerarquía de la DT por secciones en general, con valores altos de C (Química; metalurgia) y G (Física), es típica de varias regiones centrales y del arco mediterráneo. Tanto en la mayoría de regiones del norte como del sur de España se da una menor DT en A (Necesidades corrientes de la vida) y/o en B (Técnicas industriales diversas; transportes). Consecuentemente, para las patentes nacionales, la contestación a la segunda pregunta ("¿Pueden las regiones reducir la distancias en todas las tecnologías?"), es que existe cierta dicotomía entre reducir la DT positiva de tecnologías de base científica y la negativa de algunas tecnologías de base no científica.

Para las patentes internacionales, destaca que la DT es mayor que para las nacionales en las secciones G (Física) y H (Electricidad), lo que indica que se confía más en el potencial de las patentes universitarias de estas áreas. Es menor en A (Necesidades corrientes de la vida), lo que indica lo contrario. Por comunidades, no se aprecia dicotomías tan marcadas como en el caso de las patentes nacionales. Luego la contestación a la tercera preguntas ("¿Varía la respuesta a las anteriores cuestiones en función de que se trate de patentes nacionales o internacionales?") es positiva, lo que apunta a la conveniencia de utilizar distintos tipos de patentes en el análisis del recurso que hacen de ellas las universidades.

En conclusión, el auge de las patentes universitarias puede contribuir a la transferencia tecnológica de la universidad a su entorno porque ha habido cierto acercamiento, pero lento, concentrado en determinadas tecnologías para sectores dominados por los proveedores y en regiones concretas, y mediante patentes de menor potencial.

Palabras clave: Patentes; Universidades; Transferencia